Inaugurada el 13 de junio de 1948, fue una de las mejores de la Liga en su momento. Pero Instituto le arruinó el estreno.
Fue hace 70 años y terminó en una fiesta en la que celebraron dos hinchadas. El 13 de junio de 1948, General Paz Juniors inauguró su estadio, con tribunas de cemento, y el mismo día el escenario estrenó una vuelta olímpica… pero de su rival, Instituto.
Ese día, las autoridades del albo cumplían un viejo sueño luego de haber peregrinado por distintos puntos de su barriada. Unos años antes había cerrado su estadio de avenida 24 de Septiembre y México y el flamante estadio no tenía mucho que envidiarle a los mejores de la época, los de Belgrano (abierto en 1914) y de Talleres (1931).
La oportunidad no fue la mejor: se disputaba la última fecha del Preparación, un torneo en el que Juniors ocupaba el séptimo puesto, con tres victorias y cuatro derrotas, mientras que la Gloria llegaba compartiendo la punta con Talleres, que en esa jornada disputaba el clásico ante Belgrano.
El partido tenía su trascendencia, y la inauguración de las tribunas le daba su interés adicional. La hinchada local preparó la fiesta, hubo discurso y suelta de palomas. Pero algo falló. El equipo local, conducido por Rodolfo Bútori, tuvo un flojísimo arranque y los albirrojos lo barrieron en apenas 45 minutos. El 4-1 con que finalizó el primer tiempo condicionó el resto del encuentro, que finalizó con un resultado algo más digno para los albos: derrota 5-3.
Para Juan Cornejo, puntero derecho de la visita, quedó el honor de haber marcado el primer gol en la nueva cancha, mientras que Carlos “Lalo” Lacasia (luego jugó en Independiente y la selección argentina) fue el autor de la primera alegría alba, al marcar un transitorio empate.
Al final, la noticia de la caída de Talleres en el clásico (ganó Belgrano 3-2), derivó en un festejo ajeno, el de los de Alta Córdoba, que pudieron dar una vuelta olímpica ante el aplauso de ambas hinchadas. Postales de un fútbol más romántico y de menor dramatismo.